CONCIERTOS

Ricardo Arjona regresa con su “Viaje Tour”

Por Keishla Julianna Ayala Guzmán

A eso de las 9:41 de la noche el Coliseo de Puerto Rico, José Miguel Agrelot, apagó sus luces para mostrar unas imágenes que invitaban a emprender un viaje imaginario. Diferentes paisajes, diferentes caminos le recordaban a los presentes que en cualquier momento empezaría el mejor viaje de sus vidas. A las 9:45 apareció en una tarima en forma de puente, un Ricardo Arjona, montado en una bicicleta cantando la primera canción de la noche “A la luna en bicicleta”.

“Puerto Rico, buenas noches”, fueron sus primeras palabras, provocando los suspiros de una enloquecida fanaticada, que no llenó a capacidad el Coliseo de Puerto Rico.

Vestido con un mahón, una “Tshirt”, un abrigo y un sombrero, Arjona se paseaba de lado a lado conversando con el público quien en ninguna ocasión dejó de gritar y aplaudirle. “Muchas gracias…Vamos aclarando las cosas. Fue un poco difícil llegar hasta aquí (la noche anterior estuvo en Premios Lo Nuestro), pero lo poco que queda de mí, es de todos ustedes”, dijo un emocionado Ricardo Arjona para darle paso a un “medley” que incluyó “Dime que no”, “¿Cuándo?” y “Desnuda”.

Desde explicar cómo saber cuántos años lleva una pareja juntos hasta contar el por qué de sus canciones favoritas, Arjona llevó a la fanaticada a un viaje sin regreso. Cambiando la escenografía de la tarima cada vez que entonaba una canción, derrochó profesionalismo, tal y como lo hizo cuando interpretó “Historia de Taxi” y entró a la tarima junto a sus músicos en un taxi.

Uno de los momentos más recordados de la noche, fue el momento en que le tocó el turno a la canción “Señora de las cuatro décadas”, ya que buscaba entre el público a una señora de 40 años para subirla a la tarima. Este momento fue oportuno para bromear con el público. Finalmente subió a la tarima a una señora de 43 años y le cantó tan cerca que ésta pudo sentarse en su falda y desaparecer del escenario junto a él sentados en un sillón.

Un concierto animado por demás, ya que cuando le tocó el turno a “Si el Norte fuera Sur”, la tarima se convirtió en un desfile de colores, banderas e imágenes que llevaban a imaginarse qué hubiese pasado y de verdad eso hubiese ocurrido.

A las 11:27 de la noche terminó su concierto, pero regresó de una manera más acústica. Momento en el que el público podía pedirle las canciones que querían escuchar y no había cantado. Cabe señalar que en este momento, llevó a su fanaticada a sus comienzos. A las 11:40 vuelve a despedirse, pero el público con sus aplausos y gritos lo reclama, así que proyectando un enorme reloj en la tarima, Arjona volvió con “Minutos”.

A las 11:45 se retira, pero el público no quiere abandonar la presentación, así que dos minutos más tarde, cierra la noche con uno de sus famosos temas: “Mujeres” . Antes de retirarse presenta a su grupo de músicos, en el cual habían dos boricuas, arrancando aplausos y gritos de los presentes, siendo uno de los momentos más aplaudidos de la noche.

Sin duda, un maravilloso viaje que duró 2 horas y 12 minutos, pero que seguramente, para la fanaticada de Ricardo Arjona, fue un viaje eterno.

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