CONCIERTOS

Joaquín Sabina: “Lo niega todo; incluso la verdad”

POR: ELCIE GONZALEZ para People Music

Escuchar la música de Joaquín Sabina es una cosa. Disfrutar de su presencia y de su palabra en un escenario es otra; pero sin dudas, ambas tienen la fuerza y el encanto de los grandes cultores de la música popular contemporánea. Así lo demostró el cantautor español durante su reciente concierto “Lo Niego Todo”, en el Coliseo José Miguel Agrelot que pareció resurgir con nuevos bríos, luego de varios meses de inactividad artística debido al impacto del huracán María.

Desde las primeras horas de la tarde, el “Choliseo”, como llaman también, al majestuoso anfiteatro boricua, se fue llenando de un público ávido por disfrutar de las interpretaciones y de la presencia del poeta y también cantante Sabina, quien un poco más tarde, reapareció sonriente, en el escenario con un elegante ajuar en rojo vino y, su peculiar sombrero, color negro, que luego cambio por uno blanco, mientras se posesionaba con su guitarra, frente a la audiencia y era recibido por un fortísimo y emotivo aplauso del público, junto a los excelentes músicos y cantantes de su banda.

‘’Lo niego todo” título del último álbum del cantante y de este nuevo espectáculo que contiene gran parte de su producción discográfica y temas recientes, del artista, incluyó una lúcida escenografía compuesta por varias pantallas multicolores, que a modo de cine gigante, consiguieron todo el tiempo un perfecto y elocuente respaldo gráfico y visual a los temas de cada una de sus canciones mediante viñetas e imágenes sugestivas, y alusivas a sus letras o en traviesas parodias a las mismas.

Ante un lleno total y un público expectante, las dos primeras melodías; “Cuando era más joven” y “Lo niego todo,” revelaron solo al artista y su canción…;pero solo en los primeros segundos, pues de inmediato, la audiencia también comenzó hacer suya su canto y ya, no dejó de acompañarle durante prácticamente, toda la presentación.

Luego de su segunda interpretación, se escuchó por fin la voz del artista; una voz pausada y un poco más profunda, quizás rasgada, pero igual de elocuente y sencilla, en franco saludo de bienvenida a los puertorriqueños. “Buenas Noches queridos boricuas. Ya sabemos aquí arriba, todos, que no ha sido el mejor año para ustedes. Creo que según también, me han contado, este es el primer concierto que se hace aquí, (grandes aplausos), después de los horribles daños del huracán. Quiero decirles también, que alguien nos ha dicho que no son momentos para cantar, pero yo creo que sí lo son. Yo creo que las canciones también, pueden servir de consuelo o de poner un hombro donde llorar. Estamos, nos sentimos muy solitarios, infinitamente más que el pato Donald Trump que ni siquiera es capaz de cumplir sus promesas con sus socios”, comentó en tanto la sala se llenaba de gritos y aplausos.

“Este concierto como hacía ocho años que no escribíamos canciones y estamos muy contentos de tenerlas en la primera parte, contará de un ramillete de canciones nuevas, Yo sé que ustedes quieren oír las viejas, pero en la primera parte se van a joder, bromeó Sabina, y creemos que serán piadosos y que nos van a dejar cantarles unas canciones que tienen el propósito y la esperanza de pasar a ser de las viejas queridas que ustedes, aclamarán después”, bromeó el artista antes de dar paso al tema “Quien más, quien menos”.

Más adelante, prosiguió: “Yo sé que no es fácil recuperarse en poquito tiempo de las cicatrices, de los muertos, de los maltratados, de los desahuciados que dejó el huracán como esta canción que viene ahora, anunció, y tiene que ver mucho con la supervivencia y a todos los supervivientes, a todos los familiares de los muertos, maltratados y desahuciados, de todo corazón: “Lágrimas de mármol.” expresó mientras era aclamado fervientemente por la audiencia.

Durante todo el concierto, Sabina, que no puede prescindir del arte de la palabra, supo compartir sus vivencias con el público, siempre reveladoras de su quehacer en la música, que lleva el sello de lo mejor de su tiempo, dentro y fuera de su tierra y que lo ha llevado con éxito por diversos escenarios. Una experiencia que el cantautor no quiso dejar de compartir.

“A los veinte años tuve que exiliarme en Londres y allí comencé a tocar guitarra en las calles, metros, y tugurios de dudosa reputación. Yo iba con una cultura de cantautor, es decir, yo cantaba canciones de Juan Manuel Serrat, de Violeta Parra, de Chabela Vargas, pero un día fui a ver un par de conciertos que me cambiaron la vida. Uno era de Bob Dylan; otro, de los Rolling Stone. Cuando volví a Madrid, una vez que murió por fin, quien tardó mucho en morirse; Franco, yo tenía una pierna en el rock and roll y otra en la clásica canción de autor… y la del medio, no quiero explicarles a ustedes, confesó malicioso, mientras el público reía a carcajadas. “Mientras cantaba en la Mandrágora, pequeño club en el que cabían unas 60 personas. Por las mañanas me iba ensayar con un grupo que estaba formando por primera vez, en un lugar donde había un montón de cubículos. Al lado del mío, ensayaba un grupo, que se llamaba Alarma. Su trayectoria fue muy breve, apenas hicieron dos discos, pero para mí los mejores que se han hecho nunca de rock en español. Es decir, no haciendo malas traducciones del inglés sino escribiendo de verdad, con la intensidad, el honor y la magia del buen español. En realidad, yo no quería ser el cantante sino el guitarrista de los Alarma y para suerte mía, al cabo de los años, yo escribía en cada disco un par de rocanroles estonianos. De inmediato, dio paso a “Noches de domingo” y “Donde habita el olvido”.

Luego de esta primera parte, el segundo segmento de la noche estuvo dedicado a la presentación y las interpretaciones de algunos de los integrantes de su banda, que el propio Sabina presentó jocosamente, a la vez que dejaba un mensaje a los jóvenes artistas.

“Si alguien de los que está por ahí, y espero que sean unos cuantos, y están soñando con formar un grupo, que sepan que no solo tiene los mejores músicos sino también a las mejores personas, que sean decentes, que se entiendan con uno. A mí me costó años encontrarlos aunque con algunos llevo ya más de 35 años casi el doble de lo que me ha aguantado ninguna mujer nunca, (risas). Quiero decir que que es muy duro porque uno está lejos de la casa, de la familia. Pero yo puedo decirles a ustedes que en el escenario estoy en casa y que estos chicos de aquí, son mi familia. (Aplausos) Así que si a lo largo del concierto, de pronto, uno de ellos canta una canción que sepan que no canta una canción de Sabina sino nuestra porque desde muy al principio, ellos han compartido este proyecto. Yo escribo siempre las letras, pero ellos han hecho muchas de las melodías, y han sido productores de los discos y me han “levantao” cuando estaba abajo y me han “abrazao” cuando estaba arriba y me han puesto un wiski, cuando lo necesitaba”.

Luego, de manera muy coloquial, caracterizó a cada uno de los artistas de su banda. “No era fácil buscar un batero, dijo refiriéndose al baterista Pedro Barceló, para este grupo, pues hacemos música muy ecléctica, a veces proviene del folklore, del rock and roll, del tango, de la rumba y los baterías suelen ser un poco “cabeza cuadrada”, les cuesta salirse de su ritmo porque hay que ser por un lado un reloj y por otro un corazón que lata a compás y para eso nadie hay mejor que él”.

Esta vez la guitarra bajo estuvo a mano de una artista argentina invitada para la que Sabina tuvo también grandes elogios. “Una familia cerrada que lleva demasiados años compartiéndolo todo. A veces, uno entra en rutina para que no suceda para cada gira, contratamos a alguien que siempre viene muy bien recomendado o recomendada para que sea un poco de aire fresco y nos revitalice. Por eso, este año estamos viendo tocar el bajo y no saben cómo es fuera del escenario y la hermosa poesía que escribe, Laura”. Enfatizó.

Su presentación más simpática fue para el clarinetista del grupo, Josemi Sagaste con quien bromeó acerca de su falda escocesa. “El que viene ahora, bromeó, es un caso raro. Sé que ustedes lo han visto aquí, una que otra vez, y algunos se habrán preguntado por qué lleva siempre una falda escocesa, pero aquí con más derecho, pues cuando le pregunté, me dijo que había leído que lo antiguos boricuas iban en falda cuando celebraban una fiesta, se casaba había un matrimonio o un nacimiento. No quise decirle nada, pero al día siguiente le regalé un folleto turístico de Escocia para que se ilustrara, pero luego se puso muy contento, pues me dijo que había leído que los escoceses cuando llevaban falda, no usaban calzoncillos. Eso le hizo mucha ilusión porque como toca el clarinete, le encantaba que su instrumento fuera a su aire…”bromeó el artista.

Sobre Antonio García de Diego, el tecladista que sorprendió al público esta noche con su hermosa y melodiosa voz, Sabina contó: “A la vuelta de Londres, cuando empecé a ir a los grupo y conocer de los cantantes que me interesaban en todos los conciertos interesantes, estaba tocando los teclados, la guitarra o cantando, este hombre que es el tipo que más feliz me ha hecho cuando grabando un disco se pone a improvisar con la guitarra, También me ha dado lecciones de buena ciudadanía, fuera del escenario…agregó con picardía.

Finalmente, el poeta se refirió otros dos excelentes integrantes de su banda. “El creador fundador y director que está conmigo desde hace 35 años, sin el que nunca me he subido a un escenario y espero seguir sin hacerlo. Cuando viajábamos juntos, yo le tiraba un verso, y él me lo devolvía, mejorado en un pin pon poético y metafórico. Ese es Pancho Varona, guitarra voz y composición”.

Para, Mara Barro, la estupenda vocalista, que acompaña también a Sabina, y que a la que él se refirió como “la niña de Vuelva,” el artista, lleno de orgullo, comentó. “Llevamos unos cuantos años diciéndole que por qué no hace discos propios con ese pedazo de voz y ese talento para que todos podamos disfrutar de su mundo personal que lo tiene y este año, por fin; lo hizo. Grabó un disco y yo lo único que pude hacer para estar presente en su producción es algo que tiene un poquito de historia porque el Nobel de Aracataca, el Gabo García Márquez con el que cenábamos a menudo en México cuando empezaron a venirle esas nubes que se le metieron por la cabeza. Un día le pregunté: ¿Gabo cómo estás? Y me dijo: “Hace tiempo que no me hago caso”… mira qué pedazo de verso me está regalando este tipo, me dije, así que seguí escribiendo una canción que me inspiró ese verso y ahora, lo cantara para ustedes, Mara.”

En realidad, fue esta una de las actuaciones más reveladoras del concierto, la voz de la española estremeció el escenario e hizo brillar aún más el espectáculo que sin dudas, consagró con una entrega de suprema brillantez y calidad artística el reestreno del cónclave boricua.

Luego del aparente cierre y de ser vivamente reclamados por el público, de pie y a viva voz, el querido cantautor volvió a escena con otras de sus conocidas melodías: “Contigo” y “Pastillas para no soñar” Finalmente, se despidió del público y en el aire, una frase que lo ha convertido en un artista imperecedero en la música por su estilo clásico y popular y por sus hermosas y reveladoras canciones en las que ha sabido engranar con corazón y voz de poeta, las vivencias de su tiempo: “Hasta Siempre, Puerto Rico, ” hasta otro gran momento, Sabina.

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